Casa MM Costa Esmeralda, Buenos Aires + info
Ubicación: Costa Esmeralda, Buenos Aires
Proyecto: Arq. Luciano Kruk
Coordinación de proyecto: Arq. Belén Ferrand
Colaboradores:
Arq. Andrés Conde Blanco, Denise Andreoli, Darío Cecilian
Edición de memoria: Arq. Mariana Piqué 
Superficie del terreno:
1013 m²
Superficie a construir:
400 m²
Año de proyecto: 2015
 

Casa MM se emplaza en el Barrio Costa Esmeralda, barrio perteneciente al Partido de la Costa, en la ribera del mar argentino, al Este de la Provincia de Buenos Aires.

El lote se implanta en la zona del barrio topográficamente más alta, presentando una pendiente que se eleva a medida que se aleja de la calle.

La particularidad de este encargo consistió en la proximidad inmediatamente contigua de otra casa de hormigón visto de nuestra propia autoría: la casa Golf. Más allá del desafío que constituía satisfacer las necesidades programáticas del proyecto, la adecuación de la casa a su entorno natural y al propio terreno, el mayor auto condicionante estaba determinado por el desafío de, empleando la misma materialidad, conseguir darle a la casa una identidad propia. Se trabajó la casa MM intentando lograr un diálogo armónico con la casa vecina, sin competir con esta, sino que por el contrario, se buscó generar un equilibrio de masas construidas, en el que cada una de las casas tuviese un carácter que le fuera propio más allá de la similitud de sus programas y su materialidad: hormigón visto y vidrio.

El programa de necesidades planteado por el cliente consistía en un área social comprendida por un salón comedor, una sala de estar y un estar/TV, cuatro dormitorios en suite y una suite principal autónoma lo más independiente posible respecto del resto de la vivienda. Así mismo, se solicitó un espacio semicubierto donde guardar los coches y un sector cerrado de guardado en el nivel de acceso. A diferencia de Casa Golf, se pidió un sector de verde provisto por sistema de riego, una piscina y un sector exterior destinado a parrilla y comedor. El cliente -quien en ese entonces residía en el centro de la ciudad de Buenos Aires- buscaba encontrar en esta casa un espacio donde poder conectarse con la naturaleza y recogerse  del ruido de la ciudad, especialmente, desde la suite principal, donde pidió presencia de agua y aprovechamiento de las vistas provistas por el entorno natural.

La casa se organizó en dos volúmenes de uso conectados por otro circulatorio que los intersecta y remata en el nivel superior en la suite principal. Estos dos volúmenes se estructuraron mediante dos vigas longitudinales de grandes luces. Un tabique que emerge desde el terreno natural los atraviesa hasta mensular la placa sobre la que se arma la suite, y más allá de esta, sostiene de igual modo su cubierta. La suite principal queda contenida dentro de una gran viga estructural de perímetro libre que parece flotar sobre un espejo de agua, lo cual la despega visualmente del volumen principal.

La planta de acceso es prácticamente libre. Salvo el sector semicubierto para el guardado de los coches, esta se presenta cubierta por vegetación y pinos. Junto con las plantas, contenciones de madera de quebracho fijaron la pendiente original del médano ascendente desde el frente.

En la planta principal -en la cual se desarrolla la mayor parte del programa- la tira de circulaciones verticales hace de crujía entre el espacio social y el de los dormitorios. Largas vistas cruzan la cocina-comedor y el espacio de estar,  desde la calle hasta el fondo del lote, atravesando el corazón verde que las conecta. Por su parte, los dormitorios se organizan dos al frente y dos al contrafrente.

Se buscó que la casa se recortara como un objeto puro emergiendo entre las dos franjas laterales de exuberantes acacias, pisando sobre el césped que se extiende desde la línea de frente hasta el sector de pileta y parrilla.

A diferencia de los locales que miran hacia la calle, los del contrafrente lo hacen a una cancha de golf, contenedora de una laguna artificial. Desde la suite principal y su terraza -las cuales toman la mayor altura de la casa- puede alcanzarse la vista lejana del mar.

Respecto al volumen posterior, este se dispone parcialmente despegado del nivel del terreno natural, mostrándose en voladizo en uno de sus extremos perimetrales. Un tabique-viga colgante protege del sol la expansión del área social, enmarcando las visuales, de acentuada horizontalidad; mientras que al frente tabiques verticales cuelgan desde la losa de la cubierta, protegiendo así los espacios interiores del sol horizontal del oeste.

Los condicionantes que se presentaron desde el inicio del proyecto fueron herramientas que, más que limitaciones, constituyeron su propia génesis.