Casa AV Mar Azul, Buenos Aires + info
Ubicación: Mar Azul, partido de Villa Gesell, provincia de Buenos Aires, Argentina
Arquitectos: María Victoria Besonías, Luciano Kruk.
Colaboradores: Enzo Vitali
Fotos: Gustavo Sosa Pinilla
Memoria: María Victoria Besonías
Superficie del terreno: 600 m²
Superficie construida: 110 m²
Año de Construcción: 2011
 
 
Esta obra es el resultado de un proceso que se inicia en el año 2004 con la construcción de una casa de veraneo en el bosque de Mar Azul. Se trataba de intervenir en un territorio de gran valor paisajístico, dueño de una potente presencia agreste, que paulatinamente se viene domesticando debido a la proliferación de obras con una búsqueda formal de carácter entre bucólico y pintoresquista que en nada remiten a ese entorno ni a este presente. El proyecto fue encarado como una oportunidad para proponer formas, materiales y usos alternativos, en sintonía con ese particular ambiente. La búsqueda se orientó entonces, hacia una arquitectura propositiva de un uso más relajado de la vivienda y cuya materialidad y formalización fuese el resultado de una voluntad de pertenencia a esa realidad preexistente. Es así como, el reconocimiento del particular microclima del bosque marítimo de Mar Azul y las atmosferas que recrea, tanto como la necesidad de concretar la construcción a distancia, resultaron determinantes de las decisiones estético-constructivas que definieron la obra. La necesidad de captar la luz en la espesura del bosque dio lugar a concebir la vivienda como un “semicubierto” y resolverla entonces con grandes paños de vidrio que desde adentro posibilitaran vistas en todas direcciones y desde afuera reflejaran el paisaje permitiendo que la casa se mimetizara con el mismo. La decisión de acelerar los tiempos de ejecución para posibilitar el seguimiento de los trabajos a 400 km de distancia definió la construcción con hormigón a la vista. Se evaluó que la sombra reinante permitía utilizar este material ya que la misma suministra suficiente protección térmica desde la primavera hasta entrado el otoño. Su acondicionamiento para el invierno, dada su condición de casa de veraneo, no era relevante (aunque por supuesto estuvo previsto) y la aislación hidrófuga podía resolver con un hormigón de gran compacidad y con un estudio de la forma de la envolvente de manera que la evacuación del agua de lluvia se realizara muy velozmente. Se esperaba además que la calidad expresiva del hormigón visto moldeado con encofrado de tablas de madera pudiera resultar de una presencia contundente y mimética a la vez, permitiendo así que la obra conviviera en armonía con el paisaje. En síntesis, una envolvente de dos únicos materiales: hormigón y vidrio, resultó la apropiada para resolver la integración con el paisaje y dar respuesta a los temas formales, estructurales, funcionales, de terminaciones y de mantenimiento. Con estos conceptos fue pensada y construida la Casa AV.
 
El lugar
El terreno de 20m x 30m pertenece al bosque marítimo de Mar Azul y su particularidad es una suave y constante pendiente en la dirección de una de sus diagonales. Las vistas desde el frente se encuentran protegidas por la vegetación, muy profusa en todo el predio y en su entorno inmediato.
 
El encargo
El pedido del comitente fue una casa para alquilar, de alrededor de 100m2, con una propuesta estético-constructiva similar a las otras viviendas construidas en la zona por el estudio. Las necesidades requeridas fueron las básicas para este tipo de vivienda de veraneo: dos dormitorios, uno con baño privado, cocina integrada al área social y lugares para estar al aire libre.
 
La propuesta
Con una materialidad impuesta y un programa básico sin la particularidad que puede otorgarle un usuario determinado, fue necesario buscar en las singularidades del lote, el tema para encarar el proyecto. De propuso entonces que los diferentes usos se fueran acomodando naturalmente en la pendiente del terreno distribuidos en diferentes volúmenes que simplifiquen el procedimiento. Estos volúmenes se van escalonando con una diferencia de 54 cm entre ellos permitiendo que en ese desplazamiento aparezca el paisaje Esta primera decisión fue el desencadenante de sucesivas operaciones derivadas de ella: la primera el giro de la planta en relación a los lados del lote para así coincidir con su pendiente natural. De allí, la alineación del eje mayor de la casa con la dirección este oeste y como consecuencia de esto último la necesidad de resolver el proyecto con dos fachadas bien diferenciadas: la orientada al sur de tabiques de hormigón con pequeñas aberturas y la norte muy abierta, buscando el escaso sol del bosque.