Casa de Hormigón Mar Azul, Buenos Aires + info

Ubicación: Mar Azul, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Proyecto: María Victoria Besonías, Guillermo de Almeida
Dirección: María Victoria Besonías, Guillermo de Almeida, Luciano Kruk

Fotos: Daniela McAdden

Memoria: María Victoria Besonías
Superficie del terreno: 595 m²
Superficie construida: 90 m²
Año de construcción: 2007

 

 

El lugar
Mar Azul es un balneario a 400 Km. al sur de la ciudad de Buenos Aires, con una extensa playa de médanos vírgenes y un frondoso bosque de coníferas. Los propietarios, integrantes del estudio, conocedores desde hace años de este lugar, eligieron un terreno en el bosque con una topografía desafiante, alejado del mar y en consecuencia de la zona mas habitada, para construir una casa de veraneo cuya presencia no impidiera que el imponente paisaje circundante siga siendo protagonista.

 

La propuesta
El hecho de haber podido experimentar en temas funcionales y estético constructivos en este ambiente tan particular -el bosque marítimo- con otra obra recientemente construida, la Casa Mar Azul, y haber obtenido resultados muy satisfactorios, permitió en esta oportunidad, poner el énfasis en perfeccionar el sistema experimentado y resolver su adaptación a la peculiaridad de la compleja topografía del emplazamiento elegido.

La búsqueda de alternativas debería, como en la primera experiencia, seguir teniendo pocas pero insalvables limitaciones: fundamentalmente tener muy bajo impacto en ese paisaje, que se ajustarse a un bajo presupuesto, que su mantenimiento posterior fuera casi nulo y que el tiempo de construcción se acortase todo lo posible ya que el seguimiento se haría a distancia.

Con estas premisas, la casa fue resuelta como un prisma de hormigón de proporción alargada y de altura mínima, ubicado aprovechando una pequeña planicie natural en un terreno cuya característica relevante es la importante pendiente en diagonal (6m de diferencia entre una esquina y la opuesta del lote) que presenta. Mas allá de esta especie de terraza natural la pendiente se hace más abrupta y los pinos empiezan a ralearse. Con esta ubicación se modifica apenas el perfil del médano y no se interrumpen las vistas desde los lotes linderos al magnífico paisaje circundante ya que en un corto plazo desde el entorno inmediato solo se apreciará un suelo (en realidad el techo de la casa) cubierto del follaje seco de los pinos en permanentemente renovación.

 

Como la construcción esta ubicada paralela al lado mas corto del lote y la pendiente del médano es oblicua respecto de las ortogonales del mismo la casa se presenta semi-enterrada en uno de sus ángulos y con sus cimientos expuestos en el opuesto. De manera tal que la forma pura, contundente, que cobija las actividades de veraneo parece emerger del médano con dos fachadas bien diferenciadas la SO hundida en la arena con una abertura que la recorre de extremo a extremo y cuya altura va acompañando la pendiente del médano y la NO totalmente vidriada como un balcón que permite vistas lejanas pero a la vez parcialmente protegida de las miradas desde la calle por unos tabiques “paravistas” que varían su posición y cantidad según los ambientes que protegen. Los vidrios de este ventanal corrido a su vez reflejan el paisaje cuando la casa se observa desde el afuera y “crean” y resaltan una serie de elementos verticales de mucho protagonismo (árboles verdaderos y reflejados, tabiques “paravistas reales y espejados) que le restan protagonismo al prisma puro de fuerte presencia horizontal y que ofrecen a medida que el observador se desplaza vistas siempre cambiantes de la casa y el paisaje que la cobija.

 

La organización funcional
Es casi de catálogo. Sobre la fachada balcón los ambientes principales uno a continuación del otro unidos por un deck. Sobre la fachada hundida, los baños, la cocina y en el extremo que va “desenterrándose”, el comedor. La casa no cuenta con un acceso protagónico y si bien el ingreso por la zona más pública ha de ser sin duda el de uso habitual, también se puede entrar a esta vivienda flexible en su uso, por cualquiera de los otros ambientes. Los “muebles de hormigón” que definen los dormitorios se separan 0.70 m de la fachada vidriada a través de dos paños fijos que pueden ser removidos o reemplazados por puertas en el caso que se cambie el destino de los ambientes. Con este recurso en cualquier lugar de la casa se puede recomponer la totalidad de la fachada y cada ambiente se agranda visualmente porque se prolonga en el contiguo.