CASA MAR DE LAS PAMPAS
MAR DE LAS PAMPAS, BUENOS AIRES
Ubicación: Mar de las Pampas, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Proyecto y Dirección: Arq. Luciano Kruk
Coordinación de Proyecto: Arq. Melanie Chismechian
Coordinación en Obra: Arq. Fernando Casaux Alsina
Superficie del terreno: m2
Superficie proyecto: m2
Año de proyecto: 2020
En Mar de las Pampas, una localidad de la costa atlántica situada a unos cuatrocientos kilómetros de Buenos Aires, la casa ocupa un terreno densamente forestado con pinos de gran porte. Sus troncos conforman una trama de líneas verticales bajo la cual la luz filtrada, el perfume de los árboles y el suelo cubierto de pinocha construyen la atmósfera particular del bosque.
El proyecto toma esa trama como punto de partida. Al desarrollar toda la vivienda en una única planta, su implantación debía conciliar una ocupación importante del suelo con la conservación de la mayor cantidad posible de pinos. La posición de cada árbol fue considerada para organizar los espacios e incorporar parte de la forestación al centro de la casa.
Un patio central reúne esas intenciones. Su geometría cuadrada se dispone levemente rotada respecto de los límites del terreno, siguiendo la orientación de la plantación. Alrededor de ese vacío, los ambientes se acomodan entre dos órdenes: el de los retiros que delimitan la superficie construible y el de los árboles existentes. Los ángulos resultantes particularizan los espacios y los recorridos, haciendo que la organización de la vivienda surja de su encuentro con el bosque.
Construida íntegramente en hormigón visto, la casa se presenta como un volumen bajo y horizontal. Esa proporción establece un contrapunto con la verticalidad de los troncos y mantiene la presencia de lo construido próxima al suelo, dejando que el bosque conserve su predominio. La continuidad del material da unidad a una planta cuyos espacios se articulan alrededor de la geometría desplazada del patio.
Los tonos grises y la textura del hormigón se relacionan con las cortezas de los pinos y con el manto ocre de hojas secas. Sus superficies reciben la luz tamizada por las copas, sobre las que se proyectan sombras cambiantes. La expresión despojada del material permite que esas variaciones adquieran presencia en el interior y acompaña una forma de habitar centrada en la percepción del entorno. Su durabilidad y el escaso mantenimiento que requiere contribuyen también al uso de la casa como lugar de descanso.
El área social se ubica hacia el frente y se abre en dos direcciones. Hacia un lado, el patio introduce los pinos dentro de la experiencia doméstica; hacia el otro, las vistas se prolongan entre los árboles del jardín delantero. Entre ambas aperturas, el espacio de encuentro permite percibir la continuidad de la forestación a través de la casa. Un paso junto al patio conduce hacia los tres dormitorios ubicados al fondo, manteniendo presente ese centro abierto durante el recorrido.
Las fachadas laterales son más cerradas para preservar la intimidad y amortiguar la presencia de las construcciones vecinas. Esa protección se combina con aperturas que buscan vistas diagonales hacia la vegetación. En la cocina, integrada al área social, una abertura de dimensiones generosas encuadra las copas de los pinos. La disposición del vidrio y la ausencia de carpinterías visibles hacen que se perciba como un gran hueco en el hormigón, introduciendo cierta ambigüedad sobre el límite entre interior y exterior.
La casa conserva dentro de su organización la lógica de los árboles que ya estaban allí. Su horizontalidad, el patio rotado y las vistas que atraviesan los espacios permiten experimentar el bosque desde posiciones distintas, manteniendo próximos su luz, sus aromas y la textura de su suelo.














